Sanando I

on 12 Junio 2011.

Usted solo le podrá dar algo bueno a alguien cuando tenga una buena relación con esa persona.  Lo mismo pasa con Dios, ¿Cómo pedirle una bendición  a Dios? Si tenemos una vida llena de ofensas, con falta de perdón.  Cuando perdonamos a las personas que nos ofenden, Dios se acerca a bendecirnos. Yo sé que tu estas esperando un milagro de parte de Dios, pero ¿Cómo está tu corazón?  Todos estamos expuestos a ofensas, pero depende de uno mismo el dejar que esas ofensas dañen tu corazón.



Marcos 11:24-26

24 Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.25 Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. 26 Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas.

A mí me impacta mucho esta palabra, nota que cuando nosotros decidimos clamar al Padre por alguna necesidad, esto va ligado a un principio que se llama “Perdón de ofensas”. Estamos a la puerta de la “Noche de Milagros” donde veremos manifiesto el poder de nuestro Dios a través de señales, prodigios y sanidades. Y hablando con Dios de esto me decía que es importante que su iglesia tenga un corazón libre de ofensas, muchos solos quieren aplicar solo la primera parte de este texto, pero olvidan el contexto en que esta escrito. Cómo querer recibir una bendición y por otro lado estar maldiciendo. Esto es mucho más delicado de lo que creemos, hay personas que son muy sentidas, imagínate tener un Dios que se sienta de igual forma en que algunos se sienten. Afortunadamente tenemos un Dios que nos perdona, y en su palabra dice, “Borraré tus pecados por amor a mí mismo y nunca volveré a pensar en ellos”

Tenemos que perdonar toda ofensa que nos hacen, las que son intencionadas y las que no son intencionadas. Hoy Dios va a comenzar a sanar algo en ti. Cuando no perdonamos, detenemos nuestro crecimiento espiritual. No todo lo que nos ofende es pecado, hay personas que piensan que todo lo que les hacen es ofensivo y pecado, pero déjame ponerte un ejemplo, cuando en tu trabajo te suspenden unos días o tu jefe te regaña, es por consecuencia de llegar tarde o ser irresponsable, pero eso no quiere decir que sea pecado, lo mismo pasa cuando los padres corrigen a sus hijos, y estos se sienten ofendidos por el regaño de sus padres. Hay personas que tienen un “Ofendidómetro”  y todo el tiempo se la pasan quejándose, de que no lo saludaron, de que no lo visitaron, de que no le hacen caso. Dios va a tratar con todas las personas que te han hecho una ofensa, pero con las personas que te han corregido o regañado es tu deber tratar tú mismo con ellos, pero muchos piensan que está bien sentirse ofendidos, entonces abrazan la ofensa y se convierten en las victimas.

Usted solo le podrá dar algo bueno a alguien cuando tenga una buena relación con esa persona.  Lo mismo pasa con Dios, ¿Cómo pedirle una bendición  a Dios? Si tenemos una vida llena de ofensas, con falta de perdón.  Cuando perdonamos a las personas que nos ofenden, Dios se acerca a bendecirnos. Yo sé que tu estas esperando un milagro de parte de Dios, pero ¿Cómo está tu corazón?  Todos estamos expuestos a ofensas, pero depende de uno mismo el dejar que esas ofensas dañen tu corazón.

Cuando uno guarda rencor, falta de perdón, odio en su corazón se genera en el cuerpo una sustancia llamada “Cortisol” que en exceso puede desencadenar enfermedades en el cuerpo, es por eso que
muchas personas están enfermas por causa de lo que está en su corazón.


1 Pedro 2:20

20 Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios.21 Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas;22 el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca;23 quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente;24 quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

Este principio es sumamente importante para todo cristiano, muchas personas buscan cualquier pretexto para regresar las ofensas que les hicieron, cuando yo leía este capítulo de la biblia me pareció muy extraño, pensé que los escritores de este capítulo se habrían confundido de hoja al escribirlo, el texto comienza hablando de las ofensas y termina hablando de pecados y del perdón que obtuvimos por medio de la muerte de Jesús en la cruz.

Dios me decía que pareciera que hay más personas enfermas del alma que físicamente, muchas personas quieren ser sanas físicamente, pero se olvidan de sanar su alma, hay personas que están sanas pero se sienten tan mal emocionalmente que prefieren suicidarse, y el motivo es la enfermedad que llevan dentro. Muchas de las enfermedades físicas que esperan ser sanadas, viene de la falta de perdón que está dentro de su corazón.  Hay personas que se la pasan maldiciendo, y después de eso van a pedirle a Dios que los sane ¿Cómo podría una persona pedir una bendición, una sanidad, cuando por otro lado está maldiciendo? Un alma sana, no es precisamente un alma que no ha recibido ofensas, todo depende del abrazar la ofensa, es una decisión el sentirse ofendido.

24 quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

Por su herida hemos sido sanados, no dice: “Vamos a ser sanados”, Él ya nos sanó, muchas personas piensan que cuando nuestro señor Jesús fue herido en su costado, allí estaban siendo sanadas las enfermedades, pero no es así, en la biblia dice: Que en su espalda, los aradores  hacían surcos, en medio del dolor de nuestro amado Jesús, tu sanidad estaba siendo liberada.

25 Antes eran como ovejas que andaban descarriadas. Pero ahora han vuelto a su Pastor, al Guardián de sus almas.

En este versículo, la versión actual traduce una palabra muy importante, “Guardián” ¿Sabías que Jesús es el guardián de tu alma? Aun y cuando tenemos alguien que proteja nuestra alma, a veces dejamos entrar a las ofensas y a las agresiones. Jesús quiere proteger tu corazón y tu alma de todo ataque y de toda ofensa, pero a veces hasta tú mismo le impides que haga lo que tiene que hacer. Dios me decía que hay muchas más personas enfermas del alma, que enfermos físicamente, cuando me encuentro con un joven que tiene alguna enfermedad, me pregunto ¿Cómo será su relación con sus padres? Porque la promesa es, “Honra a tus padres, para que te vaya bien”  Jesús quiere que perdones, y que tengas una buena relación con todos, para que él pueda escucharte.

Las personas que están enfermas físicamente, pueden vivir bien aparentemente, mientras su corazón este tranquilo, pueden aceptar sus días finales y descansar en paz, a diferencia de los que están bien físicamente pero que tienen una enfermedad como “La falta de perdón”, ese tipo de personas solo buscan un pretexto para enfadarse y hasta llegan a suicidarse por no poder perdonar, no encuentran paz en ningún momento ni en ningún lugar. ¿Por qué Dios habrá puesto un guardián para cuidar nuestra alma? Yo sé que puso un guardián porque no quería que nada tocara tu corazón, porque sino tendrías un alma dañada, llena de rencor, amargura, un alma enferma. Nadie puede ofenderte si tu no se lo permites. Él quiere cuidar tu alma para que no sea herida. Decide perdonar en este día, no abraces la ofensa, Jesús está interesado en sanar no solo tu cuerpo sino también tu alma. Perdona,  pídele perdón y recibirás tu milagro de sanidad.