Una Nueva Oportunidad

Por: Pastor Claudio Martinez on 08 Enero 2012.

    

Diga conmigo: “Una oportunidad más”

No hay oportunidades grandes, ni oportunidades pequeñas. Solo hay oportunidades.

Hay personas que con una pequeña oportunidad que se presentó  en su vida, la hicieron crecer. Pero también hay personas que se lamentan, esperando a que llegue esa  “gran oportunidad” a su vida, si tú eres una de ellas, déjame decirte que estas no llegaran, porque no llegan las grandes oportunidades, solo hay oportunidades.

 


Aquellas grandes empresas que conocemos como por ejemplo las hamburguesas  tan conocidas. Estas no fueron lo que son ahora, si no que comenzaron con un carrito de hamburguesas, esa fue su oportunidad, y la supieron hacer crecer. Así nosotros debemos aprovechar las pequeñas oportunidades que llegan a nuestra vida para hacerla crecer.

Ahora que terminamos un año y comenzamos otro y con este comienza la reflexión en nosotros: ¿Qué logramos?, ¿En que avanzamos?, ¿Por qué no lo hice?, a veces algunos se escudan diciendo “es que no tuve esa gran oportunidad”. Todos tuvimos oportunidades en este año que se fue; grandes y pequeñas  pero las tuvimos.

Debemos apreciar el poder de una oportunidad y decir “hoy tengo una oportunidad y no la voy a desaprovechar”.

Proverbios 21:5

Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; 
Mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza.

Diga conmigo: “Mi diligencia y mis pensamientos me llevaran a la abundancia”.

Debemos siempre de creer por algo mejor para nuestras vidas, pero no por hablar de abundancia debemos de situarnos en tener más dinero o recursos. La abundancia puede medirse en ser mejor personalmente, puesto que se han superado cosas que anteriormente vivíamos, las cuales no eran correctas.

Una vida abundante se puede reflejar en nuestra casa, con nuestros hijos, nuestros padres, actitudes, etc…, debido a las buenas relaciones, prácticas y costumbres que ahora vivimos.

Volviendo al libro de Proverbios, el diligente entendió que se le presentaba una oportunidad y tenía que ser diligente con esta. Mi pregunta es ¿Qué tan diligente fuiste con lo que paso? Y ¿Qué tan diligente te propones ser con lo que viene? Este año tienes una nueva oportunidad y tienes que ser diligente con ella.

Debemos de aprender a prosperar, pero esto no significa tener más dinero, significa “hoy estoy mejor que ayer”.

Diga conmigo: “Una cosecha está preparada para mí”. Es necesario que yo tome mi oportunidad, pero también es necesario que yo sea diligente con ella, tengo que esforzarme para alcanzarla por que el señor me va a bendecir.

Pablo es un hombre al que todos admiramos, el marco la historia del cristianismo, él también tuvo que tomar la oportunidad y escoger una decisión: Abrazar la visión y continuar o decir “Solo fue una ilusión y una emoción” y así continuar con la vida que tenía.

Diga conmigo: “Tengo dos caminos para escoger, Tomar la oportunidad o despreciarla”.

Hechos 26:19

Por lo cual, oh rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial,

Nosotros podemos mostrar rebeldía a cada oportunidad que venga a nuestra mano, la rebeldía de decir “no la tomo, no la quiero, no me gusta” y así tomar otro camino el cual no sigue el consejo que te dice: “tómalo, aprécialo, camina por tu familia, por tu trabajo, camina por la visión celestial…

Nunca seas rebelde a la oportunidad que está en tu mano, no debes de ser rebelde al consejo de la palabra de Dios, aprécialo, hazlo tuyo, guárdalo.

A Pablo no le prometieron grandes cosas, a él le dieron una oportunidad: “Ve y predica mi evangelio”, el no desprecio esa oportunidad, y ahora nosotros podemos ver que el hiso un cambio enorme en las naciones, solo por esa oportunidad que aprovecho, “la visión celestial”.

Tristemente nosotros a veces vivimos siendo rebeldes a las oportunidades que Dios nos da… Un año nuevo comienza. ¿Cuántas oportunidades más quieres renunciar? ¿a cuantas más les mostraras rebeldía?

¿Renunciaras a la visión del matrimonio?  La cual Dios un día planeo para ti, una vida estable con tu pareja, con tus hijos… o dirás: Este es mí año, el año de mi matrimonio, el año de mis estudios, el año de mi oportunidad.

Todos tenemos la oportunidad de ser rebeldes, o tenemos la oportunidad de marcar la historia y hacer las cosas diferentes. La pregunta es: ¿Qué vas a hacer?

Diga conmigo: “Señor, no seré rebelde a la visión celestial, ni a la visión de vida que tú me has dado, tomare mi oportunidad y tomare mi cosecha, Amen”.

Es tu año, es el año de tu cosecha, el año el cual vamos  a tomar nuestra posición como hijos de Dios, debes de creerlo, este es el mejor año que Dios ha pensado para ti, para tu familia y para tu trabajo, este es tu año.

También estoy convencido que nuestra iglesia va pos su cosecha, pero los necesita a cada uno de ustedes y a ti también.

Mateo 25:14

14 Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. 15 A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad;

Debemos de demostrarle a Dios cada día que tenemos capacidad para recibir más, porque él no nos va a dar más de lo que nosotros tenemos capacidad para recibir. Esto es como una empresa o consorcio, la cual tiene muchos departamentos a la cual asignarle presupuestos en el principio de año. La empresa asignara mayor presupuesto al departamento que haya producido más y mejor con el presupuesto asignado y al departamento que mantuvo detenido, sin movimiento el capital y no produjo, no le asignara más.

Debemos mandar un mensaje claro a los cielos y decir: “Señor, hoy estoy más preparado que ayer, manda más bendición.

Muchos pedimos un mejor puesto, pero si no has hecho mucho con el puesto que tienes… ¿Por qué deberías recibir un mejor puesto?  ¿Qué has producido con lo poco que te di? Recuerda que los pensamientos del diligente tienden a la abundancia, pero el negligente siempre va a estar estancado.

Diga Conmigo: “Seré productivo”

15 A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos. 16 Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos.17 Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos.

Diga conmigo: “Aprovecharon su oportunidad, con diligencia”

18 Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor. 19 Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos.

Diga conmigo: “Voy a dar cuentas”

El Reino de los Cielos habla de que vamos a dar cuentas, más de lo que se imagina, no tan solo en lo espiritual, sino también en lo productivo, porque cada uno de nosotros en cierta medida tenemos un bien y tenemos capacidades.

¿Qué has hecho con lo que Dios te ha dado?, con la salud, con los estudios, con tu casa, con tus padres… si los has bendecido, como te has comportado… de todo daremos cuentas.

20 Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. 21 Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.

Diga Conmigo: “Hay gozo y hay alegría cuando hay algo que celebrar causa de lo que logré”

Hay gente que tiene una cara larga o de tristeza, de cansancio por que no logro mucho este año, en cambio la gente que logro algo se goza cuando comparte lo que ha logrado.

Diga conmigo: “Tendré mis oportunidades y daré mis mejores resultados”

22 Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. 23 Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.

No tan solo tiene gozo el que produjo mucho, sino también el que produjo otros dos talentos entro en gozo, no se mida con alguien más, porque si no puede que viva frustrado toda su vida, porque no va a alcanzar lo que otro tiene. Usted debe de vivir día a día creyendo que lo está haciendo bien, en lo poco que le ha dado el señor está avanzando. Prosperar no necesariamente es tener mucha riqueza, prosperar significa hoy estoy mejor que ayer, pararte frente a alguien y decir “mi familia está prosperando”.

Te profetizo en el nombre de Jesús que este es tu año, es el año en el cual vas a cosechar, pero tienes que agarrar las oportunidades que se te presenten.

24 Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste;

“El que no produce se vuelve mentiroso y después te vuelves miedoso”

25 por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo. 26 Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. 27 Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. 28 Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. 29 Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

Al que no tiene le será quitado debido a que no produjo nada y al que si produjo se le dará más debido a que este es el que envía el mensaje a los cielos diciendo: “me he administrado bien y puedo administrar un poco más”.

Comienza a ser productivo en lo poco que tienes para que ese mensaje llegue al señor y él te responda con más bendición. Porque la ausencia de la productividad es la ausencia de tomar las oportunidades. Cada quien debe tomar la que es suya, sin importar lo pequeña que sea.

Recordamos la historia del hombre paralitico que el Señor sano, el cual bajaron por un hueco, y Jesús le dijo: “tus pecados te son perdonados, levántate y anda”. Todo mundo se acuerda de lo que Jesús hiso por el paralitico, todo mundo se acuerda de que se abrió un hueco, y uno también recuerda al paralitico, de su sanidad. Pero pocas veces hacemos un alto y analizamos a los cuatro que cargaron a ese paralitico, ellos marcaron la historia, de tal manera que después de dos mil años nosotros seguimos hablando de ellos. Ellos tenían la oportunidad de ayudar a alguien, una oportunidad.

Ellos decidieron invertir su tiempo, no fueron egoístas consigo mismos, ellos tomaron la oportunidad y no dijeron: “cuesta mucho trabajo, no estoy preparado, no me gusta, me da flojera”. Estos cuatro personajes no fueron ignorantes a una necesidad, ellos decidieron invertir en el paralitico, “compraron una cuerda para levantarlo en la camilla”, pero lo que más me impacta de ellos es que decidieron cargar la fe de alguien más. Porque el paralitico aunque creía, no podía llegar con Jesús. Los cuatro no se rindieron al ver la casa llena, dijeron “no importa, él tiene que sanar”. Ellos no despreciaron la oportunidad, decidieron cargar la fe de alguien más.

¿Cuántos de nosotros tenemos la oportunidad de cargar la fe de alguien más? Esa es una oportunidad… cárgale la fe a alguien, quizá no puedas ahora por tu cuenta, pero yo te voy a ayudar… pasare por ti.

Cuando veas a esa persona ya caminando, figura de que su fe comienza a levantarse, dirás: “cargue la fe de él, porque en ese momento no podía, yo tome mi oportunidad”.

Todos tenemos oportunidades, las cuales debemos agarrar y hacer crecer para cosechar.

Hoy acepta tu oportunidad, no seas rebelde a la visión ni a las oportunidades.